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Entrevistas
Viernes 4 de Diciembre de 2015

"Cada poesía para mi es un puente que permitió mejorarme como persona"

Entrevista a Carlos Brid, comerciante y vecino de Pacheco de toda la vida. En 2011 volvió a escribir poesías y hoy administra 3 grupos de Facebook para difundir el género, está pensando en publicar su segundo libro y recibió más de 30 premios y menciones por sus trabajos.

Jueves a las dos de la tarde, Carlos Brid nos recibe en su casa de Pacheco centro con muchas ganas de compartir su faceta artística. Comerciante y vecino de Pacheco de toda la vida, hace pocos años sintió que era momento de desarrollarse más fuertemente como escritor y como difusor de la poesía, la rama de la literatura que más lo apasiona. En el año 2011 conoció una página en Facebook llamada “Escritores de Sueños” y fue el puntapié que le permitió volver a encontrarse con aquel joven de 20 o 25 años que pasaba sus ratos libres escribiendo y algo en él cambió. “Me invitaron a publicar, empecé y ahí se despertó mi interés”.

Hoy tiene escrito un libro que presentó en la Feria del Libro del 2014 y ya está pensando en una segunda obra, además fue reconocido en más de 30 concursos de todo el mundo y generó espacios virtuales en Facebook para difundir la poesía, aspirando a encontrarse con escritores, ayudarse a mejorar las producciones y tal como le pasó a él, despertar en otros el hábito de la lectura y la escritura. “Quería que en el partido Tigre haya un grupo de poesía y armé un grupo en Facebook que se llama Tigre Poético. Ahí leo todos los días poesías de autores de esta zona. Además tengo dos páginas en Facebook que se llaman Escritos y Poesías del Mar y Poesía Reunida. En el segundo reúno todo lo que es poesía latinoamericana (Neruda, Borges, Benedetti y todos los poetas de acá), y está bueno porque recibo comentarios de eso, lo acompaño con imágenes acorde a la poesía y la verdad que es una linda experiencia, me gusta.” Y continúa “para mí la poesía es una de las ramas de la literatura más terapéuticas, yo creo que de alguna manera cura. Personalmente veo como leer frecuentemente me hizo más calmo y me enseñó a manejar algunas iras.

¿Cómo fue tu infancia?

Nací en San Fernando en 1957 pero duré poco ahí, luego estuve en Tigre hasta 1959. En ese año se produce en Tigre una de las mareas más terribles, de hecho me sacaron de mi casa en lancha. En ese momento mi mamá – que sabía que Pacheco era altísimo comparado con Tigre – quiso mudarse acá y compraron un terreno en el barrio Barranca Los Talas que en su momento era "la parada del ombú", de ahí unos metros para adentro de la ruta 9 estaba mi casa.

Yo vivi en un Pacheco rural, que no me lo olvido más. Estamos hablando que de Ruta 9, a la altura del ombú veía la estación de Pacheco, no había casas. El pueblo en esa época era solo un cruce de caminos, la ruta 9 era la vía principal de comunicación del norte del país con Buenos Aires (no estaba la panamericana) y pasaban todos por acá. De ahí que mis padres no nos dejaban salir mucho a la ruta porque era muy peligrosa, más a la altura del ombú que está la curva y volcaban camiones.

En Pacheco pasé mi infancia, mi adolescencia, conocí a mi esposa, armé mi familia, me compré la casa, y si bien me mudé nunca salí de la ciudad, o pueblo, como yo todavía le llamo, porque en realidad hoy salgo y conozco a la mitad de las personas.

¿A qué te dedicás?

Hace más de 30 años me dedico a la distribución de artículos escolares y tengo una librería. En el año 1986 empecé siendo viajante hasta que abrí un depósito propio, y hace cinco años tengo una librería con venta al público en ruta 9 que se llama “El Principito”.

¿Cuándo surgió tu relación con la poesía?

De joven... siempre me gustó leer.

¿Te leían cuando eras chico?

No, no me leían, mis viejos eran muy humildes pero mi papá siempre le intersó inculcarnos la lectura. Él no solía regalarnos juguetes pero me acuerdo que una vez nos trajo una enciclopedia, que en esa época era muy importante, y nos la pasábamos hojeándola.

Cuando tenía unos 10 años en Pacheco |se instaló la Biblioteca y me iba desde donde vivía, en la calle Chiclana, a la biblioteca que estaba en la calle Santiago del Estero. Me hice socio y entre los libros que veía apareció uno de Gustavo Adolfo Bécquer que se llama Rimas y leyendas – un clásico de la literatura – y la verdad que lo leí tantas veces que probablemente fue ahí cuando descubrí que la poesía era el género literario de mayor intensidad, que aún siendo cada poema muy corto, tiene un montón de mensajes.

Después se me hizo un hábito leer, en los ratos libres leo mucho y miro poca televisión. Una o dos horas por día se la dedico a la escritura o a leer.

¿Cómo eran tus primeros escritos?

Todavía los tengo! Era una poesía muy ingenua, las metáforas están muy abiertas o muy a la vista, pero bueno eso está bueno porque en la continuidad vos vas mejorando los textos, en mi caso también con ayuda de talleres literarios. Participé de uno virtual que dicta Jorge Milone, que es un maestro para todo lo que son ejercicios y demás, y eso me ayudó mucho a mejorar.

¿Escribís solo poesía?

No, prosa también escribo. El libro que voy a publicar el año que viene va a tener mitad poesía y mitad prosa. De hecho en Mayo participé en un certamen literario qué organizó el municipio de Malvinas Argentinas, en el cual tenía que realizar un relato ambientado en algún momento de la historia del partido, y por ese trabajo me dieron una mención; la verdad que me emocionó mucho, aunque de poesía no tenía nada.

¿Qué cosas te inspiran?

A mi me inspira mucho la naturaleza, particularmente los paisajes del sur y el mar, y la búsqueda que a través de la poesía las personas pueden hacer no solo del amor o desamor, sino de otras caídas que puede llegar a tener en la vida. Por ejemplo, hace dos años escribí una poesía que se llamó Sudestada, porque estaba tan indignado con la inundación que sufrieron los vecinos de Lujan que terminé haciendo una poesía de bronca. Es decir, no solo el amor es la única inspiración, pero reconozco que toda la parte romántica, la búsqueda y todas las cosas que se pueden poner dentro de una poesía me llama mucho la atención.

¿Cómo es el momento de la producción literaria?

Cuando tengo una idea la anoto en un cuaderno, una servilleta o lo que sea y de ahí arranco. Una vez que empiezo voy bien, pero a veces no se cae una idea. Me cuesta mucho concentrarme en el inicio de algo y a veces tengo que cerrar todo y ponerme a leer. La hoja en blanco es horrible! Ahora escribí mucho de los recuerdos que tengo de cuando era chico con esto de la ruralidad que hablábamos. En el verano estaba leyendo un libro de Cortázar que se llama “Deshoras” y tracé un paralelismo con la infancia y distintos paisajes, como el mar.

¿Cómo llegaste a concretar el libro?

Nunca pensé que lo iba a hacer, de hecho ni siquiera quería participar en Antologías, que fue mi primero paso, en 2012. Aquella ocasión surgió cuando se armó un concurso de poesía justo cuando estaba empezando a escribir nuevamente, decidí mandar algunas poesías y después me llegó una carta que había quedado seleccionado. Al año siguiente me invitaron a otro concurso y así seguí, pero llegó un momento que vi que tenía tantas poesías en mi computadora que decidí hacer una selección, soñando alguna vez editar un libro. Me comuniqué con Durkeim - que es una editorial independiente - , vi que podía llegar con el presupuesto y me ofrecieron presentarlo en la Feria del Libro. La edición fue de 300 ejemplares y me sorprende mucho ver que de esos 300 ya vendí 200, lo cual para mi es un montón porque no soy conocido. Para distribuirlo hablé con algunas librerías amigas y fue bárbaro porque pude recuperar el costo y me dio la posibilidad de pensar en reinvertir en un segundo libro, que pienso presentarlo en Septiembre, es una linda época. Si se da quiero hacer dos presentaciones, una en San Fernando o Tigre y otra en Pacheco, aunque reconozco que tengo un miedo escénico bastante importante!

¿Cómo elegiste el nombre del libro?

Inicialmente se iba a llamar “Los puentes de la vida”. Cada poesía para mí es un puente que permitió mejorarme como persona, pero al final lo titulé “Las luces de los faros”. Primero porque el paisaje del mar es el que más me gusta para escribir, pero además, y a raíz de algunos malos recuerdos que tengo de situaciones familiares, escribí que “en esas horas inciertas de malos recuerdos creí y sigo creyendo que así como los faros alejan de las costas peligrosas a los marinos, de la misma manera las luces de nuestros faros nos alejan de la depresión y la tristeza” y en base a eso decidí el nombre del libro, porque más que nada ese es el objetivo.

¿Dónde se puede conseguir tu libro?

Mi libro lo pueden conseguir en El Principito, Librería Blas o Distribuidora Planeta en Nordelta. Tiene un precio muy accesible ya que no quiero lucrar con esto, en realidad el libro es una forma de difundir la poesía.

¿Crees posible y te gustaría vivir de la poesía?

Me encantaría, pero en realidad también me gusta mucho el trabajo que hago. Me gustaría tener dos o tres horas por día solamente para eso y decir “listo, me encierro y escribo” pero bueno, no se da, siempre hay alguna preocupación u ocupación dando vueltas. De todos modos leo poesías todos los días, cuando desayuno leo alguno de los libros que tengo o de los grupos de Facebook, y con eso ya estoy contento. Y está bueno, mientras me tomo un café, en vez de mirar TN que te mata, leo poesías. Después el noticiero lo termino viendo, pero no está mal arrancar con una lectura.

¿Qué le dirías a aquél que siente ganas de escribir pero no sabe como empezar?

Que lo haga! Que no tenga ningún reparo en empezar a escribir. Si no quiere ir a un taller literario, que no tenga miedo en empezar a escribir sin limitaciones, y después si quiere lo publica o no. Internet es un buen lugar para eso porque no te obliga a exponerte tanto, publicás y si gusta gusta y si no no, y con el tiempo irá mejorando las técnicas. Escribir es algo muy lindo y está bueno difundir el hábito de escribir. No necesariamente tenés que pretender trascender en la escritura sino que es una especie de manifestación que hace bien. Por suerte veo en Pacheco que hay talleres literarios, hay chicos escribiendo en grupos.. Los grupos son muy buenos y te divertís mucho.

¿Tenés algún libro para recomendar?

En realidad recomendaría autores, no libros. Pablo Neruda o algo más cercano Francisco Bernárdez que fue un poeta salteño que tenía mucha magia las poesías que escribió. En América hay muchísimos poetas buenísimos. Tal vez para el que se quiera acercar por primera vez a la poesía puede arrancar con “20 poemas de amor y una canción desesperada” de Pablo Neruda, es un libro espectacular.•

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