Historia de la Parroquia Purísima Concepción de General Pacheco

General Pacheco Web Octubre de 2009 · Actualizado en junio de 2026

Historia de la Parroquia Purísima Concepción de General Pacheco: sus antecedentes en la Estancia El Talar, la construcción de la capilla inaugurada en 1886 y las reformas que dieron forma al templo actual.

En pocas palabras

  • La actual Parroquia Purísima Concepción nació como capilla de la Estancia El Talar.
  • Fue impulsada por José Felipe Pacheco Reynoso y Agustina Anchorena, y se inauguró el 4 de mayo de 1886. Junto a la capilla, se inauguró la primera escuela que funcionó en la casa parroquial, y este hecho fue de tal trascendencia para el incipiente pueblo, que se reconoce como hito fundacional de la localidad.
  • El templo conserva valiosas obras artísticas y mantiene, en gran medida, su aspecto exterior original.
Parroquia Purísima Concepción de General Pacheco
Parroquia Purísima Concepción de General Pacheco.

Antecedentes

A partir de la década de 1820, Angel Pacheco desarrolla un establecimiento rural llamado “El Talar”, que fue creciendo en dimensión y trabajadores. Al poco tiempo, otras personas comenzaron a llegar a estas tierras, no ya para trabajar en la estancia, sino para desarrollar sus propios proyectos agrícolas en chacras que la familia Pacheco comenzó a arrendar en 1854.

Resulta interesante el reglamento de arrendamientos que se firma el 11 de junio de 1855 en el Juzgado de Paz de Las Conchas con los primeros 18 chacareros, ya que en su artículo 12 dispone “Como es de esperar que Dios bendiga nuestras cosechas, y en el caso que ellas sean regularmente abundantes, nos comprometemos a dar todos los años á contar desde esta fecha dos fanegas del grano que mejor nos combenga para la formación de una capilla”.

En este documento se puede ver manifestada la intención -y la necesidad- de una capilla capaz de reunir a las familias pioneras del pueblo. Esta institución, además de cumplir la misión evangelizadora tan importante para la vida de las personas en aquellos años, sería el lugar donde se registrarían nacimientos, casamientos y defunciones. Actos claves en la vida familiar y comunitaria que por aquellos años debian cumplirse en la iglesia de Las Conchas o de San Fernando, muy lejanas e inaccesibles (por malos caminos) para las familias locales.

En 1869 se produce el primer censo nacional, y arroja como resultado en el legajo para “Campaña-Chacras de Pacheco” un total de familias compuestas por un total de 326 personas.

Una promesa dio paso a la construcción

La intención de fundar un pueblo no pudo ser concretada por José Felipe, pero en cambio, la capilla sí fue una realidad, fruto de una promesa que habían realizado José Felipe Pacheco Reynoso y su esposa, Agustina Anchorena.

Con la muerte de Angel Pacheco, el 25 de septiembre de 1869, José Felippe hereda una parte importante de su fortuna y, particularmente, el casco de la estancia El Talar. Esta riqueza se suma a la fortuna de su esposa, que ostentaba uno de los apellidos más prestigiosos de la época.

Pero no todo es dinero en la vida. La pareja, casada en agosto de 1865 en la parroquia Nuestra Señora de la Merced de Buenos Aires, no lograba tener descendencia por distintos problemas de salud que atravesaban, y frente a tal deseo prometieron a la virgen maría que en caso que Agustina quede embarazada, levantarían una iglesia para la adoración de la Pura y Limpia Concepción de María.

Sin embargo, no existe información sobre el embarazo de Doña Agustina, ya que su hijo, José Agustín nació en Madrid el 16 de noviembre de 1878 y por ser muy delicado de salud, recién pudieron regresar a nuestro país cuando éste tendría dos años (no se tiene documentación que acredite el momento exacto de ingreso).

En 1881, José Felipe envió una nota al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Dardo Rocha, solicitando autorización para formar un pueblo. En ella se comprometía a:

“...construir a mi costa una Capilla destinada al Culto Católico; y obtener del vecindario que puebla las chacras, que costee la construcción del edificio de escuelas…”

Aunque la fundación formal del pueblo no llegó a concretarse por no contar con la aprobación del municipio de Las Conchas, la decisión de construir la capilla continuó avanzando.

Los Pacheco-Anchorena realizaban frecuentes viajes a Europa y habían visitado especialmente Italia, atraídos por la diversidad arquitectónica de sus iglesias. Por la similitud con los materiales disponibles en estas tierras y por no representar un costo constructivo excesivamente alto, decidieron edificar el templo tomando como referencia el estilo gótico florentino.

En 1884 contrataron al joven arquitecto francés Augusto Plou para realizar los planos de la futura capilla, trabajo que finalizó en julio de ese mismo año.

José Felipe inició entonces un expediente ante el Arzobispado de Buenos Aires para solicitar la autorización correspondiente. En la presentación explicó:

“Los móviles que han impulsado a ello son:

1º Dar cumplimiento a una promesa que hicimos con mi señora esposa.

2º Tener el proyecto de erigir allí un pueblo, y creer que es el templo lo primero que debe levantarse y servir de base a la formación de toda población católica.

3º Haber ya en mis campos y sus alrededores un gran vecindario, que está privado de cumplir con sus deberes religiosos por la gran distancia y las malas vías de comunicación que existen hasta los templos próximos de San Fernando y Las Conchas, viéndose privados, por las mismas razones, de toda clase de educación los niños que en número crecido habitan también esos lugares”.

También aclaraba:

“Todo este edificio será mandado construir por mí particularmente, y será también por mí sostenido el señor capellán y la escuela, a pesar de que, como lo he manifestado antes, sus servicios serán en beneficio público”.

Dos días después, el 27 de agosto de 1884, recibió la autorización del arzobispo.

Para iniciar la obra, José Felipe contrató a Francisco Erril el 2 de febrero de 1885. El constructor debía completar los trabajos en un plazo de diez meses. El proyecto era imponente para la época y para el lugar: por sus características estéticas y sus dimensiones, podía albergar a unas 300 personas en una zona que entonces contaba con alrededor de 700 habitantes.

La capilla original era algo más modesta que la que conocemos actualmente. Su inauguración estaba prevista para el 1º de mayo de 1886, pero las condiciones climáticas obligaron a postergar el acto hasta el 4 de mayo de 1886. Durante la ceremonia hablaron el arzobispo Federico Aneiros y Pastor Obligado, funcionario del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

Junto con la capilla se abrió la Casa Parroquial, pensada para funcionar también como casa-escuela. Los primeros maestros fueron sacerdotes remunerados por José Felipe Pacheco.

Reformas y patrimonio artístico

Poco después de haber concretado el anhelo de tener un hijo y de cumplir la promesa de construir la capilla, la familia Pacheco-Anchorena sufrió un duro golpe. En 1888, Agustina viajó a París en busca de un tratamiento para una enfermedad que padecía. Murió allí el 25 de octubre de ese año, a los 46 años.

Su cuerpo fue velado en la iglesia de La Madeleine, en París, y posteriormente embalsamado. En 1890 fue trasladado a la Argentina y depositado en la cripta de la capilla.

Entre 1888 y 1890, José Felipe —quien aparentemente no había regresado todavía a Buenos Aires— abrió en el Consulado Argentino en Roma un concurso para elegir al artista plástico que decoraría la capilla. El ganador fue Modesto Faustini, reconocido, entre otros trabajos, por su intervención en la Capilla de Loreto.

Faustini viajó a la Argentina para pintar los cuatro frescos ubicados en la cúpula del templo: El Nacimiento, La Anunciación, El Calvario y La Coronación de María. Se considera que podrían ser sus únicas obras realizadas en el continente americano y también algunas de sus últimas creaciones, ya que murió repentinamente al regresar a Italia.

José Felipe convocó además al escultor romano Ettore Ferrari para realizar el altorrelieve de mármol blanco colocado detrás del altar. La obra representa a Agustina ascendiendo al cielo, acompañada por un ángel y un grupo de querubines, y lleva grabado el año 1893.

De acuerdo con investigaciones posteriores, durante el traslado del mármol desde la estación del ferrocarril hasta la capilla la pieza se quebró. La rajadura todavía puede observarse.

También en Italia, José Felipe contrató al profesor Primo Fontana, de la ciudad de Carrara, para realizar los mármoles que revisten la cripta.

Entre las primeras modificaciones realizadas en el templo se encuentra el cierre de una pequeña ventana circular ubicada en el fondo del ábside, necesario para instalar el altorrelieve. A esa transformación se sumaron las pinturas de Modesto Faustini, el nuevo piso del ábside y la decoración del techo, realizada con motivos vegetales y un cielo estrellado.

Frente de la Parroquia Purísima Concepción
Frente de la Parroquia Purísima Concepción.
Interior de la Parroquia Purísima Concepción
Interior de la Parroquia Purísima Concepción.

Después de la reforma litúrgica impulsada por el Concilio Vaticano II, se construyó una mesa orientada hacia los fieles para la celebración de la misa. También se retiraron las barandas ubicadas frente al altar y en las naves laterales.

Hacia 1975 se incorporó la cruz con la imagen de Cristo ubicada sobre el lateral derecho, cerca de la pila bautismal.

A pesar de las transformaciones interiores realizadas a lo largo del tiempo, el exterior del templo conserva en gran medida su aspecto original.

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Fuentes Consultadas

  • “Parroquia Purísima Concepción”, texto elaborado por la Asociación Histórica de General Pacheco.
  • Rosario García de Ferraggi: “La capilla de la Estancia El Talar, de General Pacheco”, 2ª edición, 2023.